El latido de tu startup: lo que aprendimos con Miguel Arias en el Hub BStartup Barcelona
Hay aprendizajes que no aparecen en los manuales. Se descubren cuando la empresa crece más rápido de lo previsto, cuando el equipo se multiplica y cuando las reglas que funcionaban ayer dejan de servir. De eso trata El latido de tu startup, el libro de Miguel Arias, que se presentó en el Hub BStartup Barcelona.
La sesión, organizada junto a Plus Partners, arrancó con una introducción de Oriol Juncosa, Founding Partner de la firma. Después, Miguel Arias y Juan Margenat, cofundador y COO de Marfeel, conversaron sobre los retos operativos de una scale-up. El coloquio lo moderó Yolanda Pérez, subdirectora general de Banco Sabadell y directora de BStartup.
Un libro para ejecutar
Oriol Juncosa destacó la practicidad del libro, centrado más en la ejecución que en la visión. Puso como ejemplo la página 89, dedicada a la reunión semanal con el equipo directo. Arranca con un check-in personal en el que cada persona comparte algo positivo de la semana. Después se revisan las métricas, solo las desviaciones, y se cierra con las prioridades del trimestre. «Hay que ejecutar con corazón«, explicó. «La filosofía de Miguel es las personas, las métricas, lo importante«.
Yolanda Pérez coincidió en que el libro «va a ser especialmente útil para las personas que llevan equipos en empresas de alto crecimiento«, tengan o no un cargo de CEO. «Al final, todo va de personas«, resumió.
Rituales, urgencia y ritmo
Para Miguel Arias, lo que tienen en común las compañías que avanzan rápido son sus rituales. Según explicó, el ser humano «necesita estar metido en algún tipo de rueda» que le indique cómo avanza. Si cada semana se rinde cuentas de la misma manera y delante de los compañeros, el equipo va más rápido. El libro recoge muchos de esos rituales para que cada equipo elija: «Cógete los que te sirvan y haz tu propia cultura, tu propia manera de hacer las cosas«.
Los rituales son también la forma de institucionalizar el sentido de urgencia. «La prisa es el mejor activo que tiene un emprendedor«, defiende Miguel. Esa urgencia nace de compararse, con las propias métricas semana a semana y, sobre todo, con otros equipos. Un ejemplo que salió en la charla: en las reuniones periódicas del equipo solo se puede presentar lo que está cerrado de verdad. Un acuerdo sin firmar no cuenta.
Otra práctica que propone Miguel es clasificar cada trimestre los objetivos en tres grupos, según vayan bien, vayan mal con una solución a la vista o vayan mal sin ella. Miguel insistió en mostrar siempre el tercer grupo, porque sin él no se puede comparar un trimestre con otro con honestidad.
Juan Margenat aportó su experiencia como COO, un rol que el libro define como «el pegamento del crecimiento«: la figura que traduce la visión del CEO al día a día. Para que funcione, coincidieron los ponentes, hacen falta confianza mutua y ausencia de ego.
La IA cambia el tempo
La inteligencia artificial ocupó buena parte de la conversación. Las startups juegan con ventaja porque no arrastran legacy, y el ritmo de trabajo se ha acelerado: «Si hacías una medición cada tres meses, hazla cada semana«. Aun así, Yolanda defendió la vigencia del libro, porque la gestión de personas y procesos «es más imperecedera que otras cosas«. Incluso un unicornio de diez personas necesitará confianza, velocidad y procesos.
Sobre cómo conseguir que los equipos adopten la IA, Miguel reconoció que su respuesta ha cambiado: «Antes era sobrecomunicación y ahora es sobreutilización. Haz que la gente se exponga usando«. Propone que los líderes den ejemplo, que todo el equipo tenga acceso a las mejores herramientas, que se mida el impacto y que cada avance se comparta con el resto de la compañía.
Un ecosistema más exigente
Oriol Juncosa lanzó una reflexión dirigida a inversores y fundadores: hay que dejar atrás la idea de que el capital riesgo puede dar por perdidas el 80% de sus inversiones. «Con un failure rate del 80% no creamos un ecosistema fuerte«, advirtió, sobre todo en un mercado como el español, con salidas más pequeñas. Su propuesta pasa por una mayor implicación de los fondos cuando una participada va mal y por que los emprendedores sean más exigentes: «Los emprendedores tienen que exigir más a los inversores».
Juan Margenat puso el contrapunto: saber cuándo seguir apretando y cuándo parar es de lo más difícil para un fundador. El ecosistema, añadió, necesita expectativas realistas para no llenarse de emprendedores insatisfechos ni de compañías zombi.
La conversación continuó con los asistentes en el cóctel-networking. Consulta las próximas sesiones del Hub en https://bstartup.bancsabadell.com/agenda/